Visitando Bath en un día 12


Desde que llegué a Gran Bretaña hace ya más de un año (que rápido pasa el tiempo) tenía ganas de visitar Bath, una de las ciudades más bonitas de este país, y archifamosa por aparecer en todos los libros de Jane Austen. Creo que nunca lo había mencionado hasta ahora en el blog, pero soy una friki de sus libros y de todo lo relacionado con la época de la regencia, así que podéis imaginar lo mucho que me gustó este viaje.

Bath es una ciudad del suroeste de Inglaterra, con cerca de 90.000 habitantes fundada hace nada menos que 2.800 años por el rey Bladud, padre del rey Lear (quien luego inspiró una obra de Shakespeare). Hoy en día es una ciudad típicamente inglesa, plagada de monumentos y sobre todo  edificios de hace 300 años y un encanto especial en cada calle, que la han hecho merecedora de ser declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Mi viaje tan sólo duró un día, pero fue más que suficiente para visitar los principales atractivos de Bath. Comenzamos la mañana en los Parade Gardens, unos jardines bastantes pintorescos a orillas del río Avon, perfectos para ir metiéndonos en el ambiente de época. La entrada cuesta 1.20 libras por persona.

Después de echar algunas fotos nos fuimos al centro, hasta la Abadía de Bath (Bath Abbey). ¡Atención a la fachada! Creo que es lo más original que he visto en un edificio religioso… Me pareció una idea genial, y me encantaron esas escaleras. A pesar de todo, decidimos no entrar  y empezar a hacer cola para las termas romanas, lo más famoso de Bath.

La cola no fue tan larga como parecía y en menos de veinte minutos estábamos dentro. Las Termas Romanas (Roman baths, entrada 12.50 libras), aunque siguen emanando aguas termales, son solamente utilizadas como museo, y de hecho hay varios carteles prohibiendo tocar el agua (aunque no nos resistimos y la tocamos, estaba muy calentita, por cierto). La visita es muy dialéctica, con carteles explicativos en cada esquina y lecciones interminables en las audioguías. Sería imperdonable irse de Bath sin visitar las termas, sin embargo, tras oír hablar tanto de ellas, creo que puse las expectativas muy altas y me decepcionaron un poco. Supongo que quería ver algún mosaico…

Al salir de las termas nos fuimos al comer al mejor restaurante de Bath según la guía Lonely Planet, Circus, y madre mía qué bueno estaba todo! Hasta el pan! (en serio, tres tipos diferentes de pan, a cada cual más rico, acompañados de mantequilla… buenísimo) Además el local es muy elegante, sin llegar a ser ostentoso, y las camareras son super simpáticas. Lo mejor es el precio, menos de 40 libras por dos personas poniéndonos hasta arriba de comida :)

Con el estómago lleno comenzamos “mi parte del viaje”: los momentos Jane Austen. Primero visitamos Royal Crescent, calle semicircular de aire señorial y victoriano, y luego The Circus, calle con forma redonda del mismo estilo. Ambas siguen conservando un aire de la Regencia que las hace únicas, y desde ahí dónde mejor que ir al Centro de Jane Austen (Jane Austen Centre, entrada 6.50 libras). Pero de esto ya hablaré en otra entrada con más detalles…

La ciudad nos gustó tanto que decidimos buscar un hotel y quedarnos a dormir allí (Hotel Pratts, bastante decente). Por la noche dimos otro paseo por el centro, entrando en cada pub que se cruzaba en nuestro camino… Y como me suele pasar cada vez que me dejo liar a beber tequilas, me despisto toda y perdí la tarjeta de crédito… Qué cabeza! Y con esas nos fuimos a dormir, que al día siguiente nos tocaba visitar Bristol.

 

 

 

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